viernes 6 de marzo de 2009

El Camino a Emaus y Marrakech


El lunes de la semana pasado caminaba el equipo de Vida Nueva por un camino en el campo cerca de Marrakech en Marruecos.  Al caminar pensé en la calidad de tiempo y como debió ser el caminar con Jesús por los pueblos y caminos de la antigua Palestina. Tiempo para estar. Tiempo para andar, meditar, y conversar sobre la vida, amista y Dios. Pensé en el camino de Emaus que relata Lucas en su evangelio y el diálogo que tuvo Jesús con dos discípulos. No eran de los doce y se sabe poco de ellos pero Jesús se revela a ellos. Se sabe el nombre de uno, Cleofas, pero del otro ni siquiera sabemos su nombre.

Es interesante recordar que en este último año me he dado cara a cara con este texto dos veces pero por fuentes fuera de la iglesia evangélica. De estas dos experiencias que me han llevado al camino de Emaus este último año, el primero de boca de un joven Católico candidato a la ordenación en el entrenamiento de Alpha en la Iglesia del Pacto El Dorado en la ciudad de México. El pudo entender la calidad de acompañar y amar en Alpha y no proselitar. El lo entendió, asimiló y articuló antes que cualquier pastor evangélico. La otra experiencia fue mientras caminaba hace pocos días al lado de Ahmed, amigo mío sufí musulmán, en el campo en las afueras de Marrakech. Católico y Musulmán, me han llevado a considerar este texto. Al estar con Ahmed, musulmán, hombre sometido a Dios, vi un hombre humilde y de amor. El me describe como un “gran amigo”. El es un gran amigo y también ha sido un gran maestro y gran ejemplo de apertura, paz y diálogo. Andar en Marruecos con el sobre nuestro camino de Emaus a sido una experiencia inolvidable. El camino de Emaus me da de que pensar.

Los discípulos caminaban alejándose de Jerusalén. Estaban tristes y confundidos. Jesús toma la iniciativa y se acerca a ellos en el camino a Emaus. El siempre toma la iniciativa. Están hablando con Jesús sin saber que hablaban con el mismo resucitado. Dos discípulos que habían conocido a Jesús cara a cara, no entendían quien era. Al hablar de Jesús, con “Jesús” le describen como “profeta”. Jesús les escucha, pregunta, escucha otra vez, les acompaña y después de un tiempo, les exhorta con amor y les explica desde el Tora (Moisés) lo de Jesús pero todavía no entienden. Cuando Jesús parte el pan con ellos, en ese momento, sus ojos son abierto y reconocen a Jesús. Jesús en ese momento de revelación desaparece.

Aunque estaban cansados después de un día de viaje, habían cenado, era de noche, esta revelación les motivo a levantarse en ese instante y viajar de vuelta a Jerusalén a toda pastilla. Jesús para ellos seguramente seguía siendo “profeta” pero estaba vivo. Su peregrinaje de entender y experimentar, teoría y práctica, continuaba.

Jesús está con nosotros en nuestro caminar y el se da a conocer y le interesa la relación que lleva a fe mas que simplemente una doctrina o formula correcta. Jesús es bueno. Jesús el amigo, profeta, llega con su presencia y crece la experiencia y verdad que nos lleva a saber que el es YO SOY. El es el antiguo que era, es y siempre será. El es Rey y Señor. El es luz, verdad, Rey de reyes, Profeta de profetas, el es Dios, el es Alá. Ven Jesús y muéstrame el camino. Tu nos llegas hoy y nos dices, “Yo soy el CAMINO, la VERDAD y la VIDA”. Gracias por caminar con nosotros y mostrarnos el camino.

Pastor Roberto - roberto@somosvidanueva.com