Hoy, te invito a pensar en la familia pero en particular en la figura del PADRE. ¿Qué imagen tienes de tu padre? Nuestra experiencia con nuestro padre terrenal influye mucho en nuestra visión de nuestro Padre celestial. A veces esto es consciente pero suele estar presente de una forma inconsciente. Sin darnos cuenta tenemos actitudes y comportamientos que reflejan, en vez de un Dios de amor, una imagen distorsionada de Dios Padre. Como resultado nos hacemos daño y les hacemos daño a otros. ¿Por qué? Tenemos cosas sin resolver de nuestra experiencia con nuestro padre, madre, hermanos y incluso dentro de nuestra familia de fe. Ninguna familia y ningún padre es perfecto. Solo nuestro Padre celestial es perfecto en su amor.
Mi padre terrenal, mi papito (Daddy o Dad como le llamo en inglés), es un hombre humilde. El me discipuló y me mostró amor e integridad con sus palabras y hechos. Lo sigue haciendo. Todavía es mi mentor y amigo. Todavía invierta oración, enseñanza y tiempo en mí. De pequeño y mayor cuando ha sido necesario me ha exhortado. Recuerdo cuando me disciplinó por amor pero también alguna vez cuando perdió la paciencia y el pidió perdón a su “Robertito (Robby en inglés) por perder la paciencia y gritarme. Nuestro amor, respeto y perdón es mutuo. El amor se expresa pero también la verdad. El sigue siendo un héroe de la fe para mi.
En su amor y humildad, fruto del Espíritu tejido profundamente en su corazón y mente, el no para de crecer y aprender nuevas cosas. Es capaz de escuchar y aprender de sus tres hijos. Y, aunque yo he sido mayor de edad por mas de 20 años, el sigue teniendo mucha autoridad en mi vida.
Hace una semana me llamó para darme unas palabras de ánimo y orar por mi y por la iglesia. Compartió el Salmo 91 conmigo. Me dijo que lo estaba memorizando. He estado leyendo y escribiendo palabra por palabra los Salmos en mi tiempo devocional por algunos meses. Hoy me tocó el Salmo 91 y me llevó a pensar en mi querido papito terrenal, Gerardo, y en mi Padre celestial, Dios.
Te invito a tomar unos minutos para leer este Salmo. Ya seas hombre, mujer, joven, adulto o mayor de edad, recuerda que tu experiencia con tu padre terrenal influye mucho sobre tu visión del Padre celestial. Puede haber cosas que hay que sanar para aclarar una distorsión que tienes de Dios, del amor y de la autoridad. Mi padre sabía darme besos y abrazos de pequeño pero de adolescente le costó mas. El aprendió ese abrazo de oso cuando yo era adulto, y como me gustar verle y abrazarle y se abrazado por mi padre. Algunos padres nunca aprenden a abrazar pero nuestro Dios padre si sabe abrazar. Hoy te quiere abrazar y sanar.
Antes de leer el Salmo, ora: “Padre Dios, gracias por mi padre terrenal. Te doy gracias por su vida y le quiero honrar. Te pido que sanes mis heridas. Dame tu poder para perdonar, pedir perdón y honrar a mi padre. Sana mi visión de ti. Dios Padre, derrama tu amor sobre mi leer este Salmo. Al leer recibo tu abrazo de amor.”
Salmo 91 – “El que habita al abrigo del Altísimo morará a la sombra del Omnipotente. Diré yo al SEÑOR: Refugio mío y fortaleza mía, mi Dios, en quien confío… Con sus plumas te cubre, y bajo sus alas hallas refugio; escudo y baluarte es su fidelidad. - - No temerás el terror de la noche, ni la flecha que vuela de día, ni la peste que anda en tinieblas, ni la destrucción que hace estragos en medio del día…. No te sucederá ningún mal, ni plaga se acercará a tu morada. - - Pues El dará órdenes a sus ángeles acerca de ti, para que te guarden en todos tus caminos. En sus manos te llevarán, para que tus pies no tropiecen en piedra…
Paz y amor de nuestro Padre celestial,
Pastor Roberto - roberto@somosvidanueva.com
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